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AGOSTO 21 DÍA DEL CATEQUISTA: Episcopado agradece servicio y entrega de los catequistas

Vie, 19/08/2022 - 14:14 editorCEC1

Tags: Día del Catequista conferencia episcopal padre francisco mejía misión y vocación Iglesia

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Día nacional del catequista

El próximo 21 de agosto, en la memoria obligatoria de San Pio X, Papa, la Iglesia Católica celebra el día del catequista, así es como el padre Francisco Mejía, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), presenta un saludo especial a los catequistas del país agradeciendo su labor y servicio al interior de la Iglesia.

 

Desde el Departamento de catequesis de la CEC agradecemos a todos los catequistas de Colombia por haber atendido la llamada del Señor para contribuir a la acción catequética de la Iglesia y los encomendamos al Señor Jesús, para que Él les siga guiando en tan alto ministerio”.

 

El directivo asegura las oraciones del episcopado, pidiendo para que el ministerio, misión y vocación de los catequistas siga siendo ejemplo de verdaderos evangelizadores, testigos de la fe y custodios de la memoria de Dios.

 

Papa Pío X
El Papa Pío X ejerció su pontificado entre los años 1903 y 1914. Toda su actividad como Papa estuvo marcada por la importancia que dio a la catequesis y a la pastoral. Promocionó la comunión frecuente y dispuso las formas de preparación para que los niños accedieran al sacramento, redactó un catecismo, se ocupó de la formación del clero y de promover el canto litúrgico. También incentivó la organización de los distintos movimientos y asociaciones de laicos que por aquellos años comenzaban a surgir en la Iglesia.

 

Con todas estas iniciativas se estaban dando los pasos iniciales para que la catequesis, sobre todo la de preparación a los sacramentos, llegara a tener un lugar destacado en la Iglesia del siglo XX y que fuera ejercida no sólo por los sacerdotes y las religiosas, sino también por laicos y laicas.

 

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Lun 28 Nov 2022

Iglesia en Colombia asume el Programa Centralidad de la Niñez

El Programa Centralidad de la Niñez, alianza interinstitucional promovida por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), junto con otras organizaciones eclesiales en el continente, ha constituido, este 24 de noviembre, su capítulo nacional en Colombia. Durante el acto de presentación del Programa Centralidad de la Niñez, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Luis José Rueda Aparicio, ha calificado esta iniciativa como “un acto de esperanza” en el corazón de la Iglesia y de todas las Instituciones que la promueven. “Este es un encuentro interinstitucional, interconfesional que nos permite mirarnos y reconocernos como hermanos y con el deseo de servir al futuro de Colombia y de América Latina, al futuro de nuestras familias y nuestra sociedad, que son los niños, niñas, adolescentes y jóvenes”. El prelado ha celebrado esta iniciativa de trabajo en favor de la niñez y se mostró agradecido por la participación de las diferentes instituciones presentes al acto, animándolas para que sea la niñez la que los una y se siga trabajando por este fin. Igualmente, intervino Edgar Castaño, presidente de la Confederación Evangélica de Colombia (Cedecol), quien ha señalado que desde las iglesias evangélicas “tenemos un compromiso muy importante con la niñez y por supuesto debemos seguir uniendo esfuerzos porque la violencia contra la niñez es un tema urgente que se debe atender”. El pastor Castaño se ha comprometido a apoyar desde las diversas iglesias evangélicas a promover la campaña “0 violencia, 100 ternura”, sobre todo para ir desmontando estereotipos sociales donde el machismo ha dejado severas heridas. Una red de redes Marco Laguatasi, asesor general del Programa Centralidad de la Niñez para América Latina y el Caribe, ha expresado su alegría por ver tantas organizaciones unidas en Colombia que en “adelante sumarán sus experiencias y prácticas”. De este modo, queremos “convertirnos en una gran red, yo diría que una red de redes, porque varias redes conforman Centralidad de la Niñez, de allí la importancia del trabajar unidos” y, en este caso, Colombia es el país 13 que se constituye como capítulo nacional. Al respecto, el laico mencionó que entre los países con sus grupos nacionales están: Guatemala, El Salvador, Chile, México, República Dominicana, Ecuador, Perú, Panamá, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Paraguay. “En el marco de esta campaña hemos agregado el lema “A cambiar la historia”, porque justamente con esas acciones es lo que queremos, entonces en este contexto estamos haciendo los lanzamientos oficiales de los PCN nacionales”, acotó. Invitados Durante este acto se ha contado con la participación de organizaciones socias de este programa a nivel nacional, entre ellos están: World Visión, Conferencia Episcopal de Colombia, Cáritas Colombia, Fe y Alegría, Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC), Confederación Nacional Católica de Educación (Conaced), y el Movimiento con la Niñez y la Juventud. También se sumaron a esta invitación autoridades distritales de Bogotá entre estos la Secretaría de Asuntos Religiosos y la Red Interreligiosa por la Niñez. Objetivos propuestos para el Programa Centralidad de la Niñez Entre los objetivos que se han propuesto las organizaciones se encuentran: “Compartir buenas prácticas en la prevención de la violencia contra la niñez, protección, protocolos de buen trato y la promoción de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y sus familias”. Asimismo, se buscará consolidar procesos de formación y a impulsar acciones de incidencia pública en la prevención de la violencia y la promoción de los derechos de la niñez. Fuente: ADN Celam

Lun 28 Nov 2022

Diócesis de Riohacha inaugura oficina de Derechos Humanos

Como una necesidad urgente de blindar la promoción, defensa y protección de los Derechos Humanos de los habitantes en el Departamento de la Guajira, el obispo de Riohacha, Francisco Antonio Ceballos Escobar, creo la oficina de Derechos Humanos. Durante el acto inaugural, el prelado expuso que esta es una iniciativa que surge en atención al momento actual de conflicto que toca estos territorios y agregó que será un organismo eclesial inspirado en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, que se encargará de “promover, defender y proteger los Derechos Humanos en la Guajira, aun sabiendo de la existencia de varias organizaciones en la región que tienen como fin la salvaguarda de los derechos humanos”. “En este momento de tanta sensibilización por los Derechos Humanos y, a la vez, de tanto irrespeto a los mismos, estoy convencido de que la evangelización es integral, por lo cual, en el anuncio del Evangelio jamás puede faltar la proclamación y defensa de los Derechos Humanos, pues el anuncio es integral; así podemos hacer realidad el axioma teológico: “lo que no es asumido, no es redimido”; verdad que debe empujar nuestra acción pastoral”, apuntó. Así mismo, expresó su agradecimiento a las agencias internacionales de Adveniat y Helpage, quienes desde un principio de conocer esta iniciativa, extendieron generosamente sus campos de ayuda. También mostró gratitud a la Pastoral Social, Banco de Alimentos, oficina de la Educación Contratada, oficina de la Mujer, a las parroquias, al Centro de Comunicaciones e Instituciones Educativas de la Diócesis de Riohacha, a la Abogada Pamela Natalia Loaiza Barrios y demás organizaciones defensoras de derechos humanos. Al acto inaugural que se realizó el pasado 17 de noviembre, asistieron representantes de entidades e instituciones tales como: Defensoría del Pueblo, Fiscalía General de la Nación, Comando de Policía de la Guajira, oficina de la Mujer, Fundación Restaurar, Instituto Educativo Eusebio Séptimo Mari, Instituto Educativo Divina Pastora, sede Vila Fátima, Pastoral Social, JCI, Educación Contratada, Nodo Ambiental de Riohacha y Migración Colombia. DESCARGAR PALABRAS DE MONS. FRANCISCO CEBALLOS

Vie 25 Nov 2022

Con envío misionero concluye IX Congreso Nacional de Reconciliación

Al concluir la novena versión del Congreso Nacional de Reconciliación, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, les dijo a los más de 450 participantes, que este cierre era un signo de envío misionero, donde cada uno se iba con el compromiso de llevar a las distintas regiones que representan un mensaje de reconciliación, de paz y esperanza. Siguiendo las lecturas del domingo de Adviento, que ya se aproxima, el prelado observó que este es un tiempo que nos lleva a la esperanza y esta, debe estar en un constante fortalecimiento. “Esa misión de reconciliación que queremos asumir y renovar todos nosotros, debe ir acompañada por una alta dosis de esperanza y esta nos falta a nosotros, como servidores de nuestras comunidades, pero que también le falta a nuestras comunidades”. Durante su homilía, advirtió que fácilmente se puede perder la esperanza porque no se ven los frutos rápido, “se puede perder la esperanza porque a veces vemos más lo negativo que lo positivo, lo que está creciendo, lo que está empezando, lo que empieza a germinar y algunos podemos mirar hacia atrás y decir este es el noveno congreso, llevamos muchos años reflexionando, orando, trabajando, comprometiéndonos en el tema de la paz y de la reconciliación y como dice el salmista, cuando decimos paz, los demás gritan guerra. Pareciera que terminamos una fase de la guerra y empezáramos otra y no solo a nivel regional y nacional, sino internacional”. El directivo en tres puntos describió lo que significa el compromiso de un envío misionero. Primero. Una celebración de envío, es una celebración misionera que nos debe fortalecer, que debe enviarnos a nuestros territorios pensando en que hay un Adviento, en que hay una esperanza social de transformación. Segundo. A la luz de la segunda lectura, nosotros pensemos que hay un Adviento y hay una esperanza personal, cada uno de nosotros también va a ser revestido de Cristo y se va a poner a caminar con dignidad en el amanecer de nuestra vida personal. Tercero. Como iglesia debemos estar muy atentos, no sabemos cuándo será, no podemos atrevernos, ni aventurarnos a decir ni con catástrofe, ni con demasiado optimismo, llegará el Señor tal día, pero que eso haga parte de nuestro caminar diario. Que nada quebrante esa esperanza que debemos comunicar y cultivar en nuestras comunidades. «La higiene de la esperanza» Por su parte, el padre Rafael Castillo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, al cierre del Congreso se refirió al tema de la «higiene de la esperanza», señalando que la esperanza no es una simple decisión de la voluntad personal, ni es tampoco un puro don de Dios ajeno enteramente a la responsabilidad personal, dijo que, es más bien una combinación de ambos aspectos. “Muchas veces lo que más influye en el tono de nuestra esperanza es el manejo adecuado o desacertado que demos a los factores que diariamente acosan nuestra esperanza. No basta decidir tener esperanza (voluntarismo) ni basta poner la confianza en Dios (espiritualismo). Es necesaria también la «higiene de la esperanza»”. Enumeró varios factores que amenazan hoy a los pobres: la recesión económica, la violencia, el desempleo, el creciente número de jóvenes que dejan las universidades, estos y otros aspectos agregó, son los que hacen que las personas pierdan las ‘utopías de referencia’ y disminuyan el sentido de sus vidas, haciendo con ello que muchos entren en crisis personales, como depresiones psicológicas y síntomas psicosomáticos. Frente a esta realidad, el directivo observó que es cuando más se requiere llevar una adecuada «higiene de la esperanza», por lo que formulo cuatro caminos para prevenirla. En primer lugar, no se debe echar más leña al fuego cultivando pensamientos negativos y cayendo en la polarización que ya es fragmentación. “Hoy se nos urge mirar y hacer un balance de lo positivo y bueno que ha sucedido y de las conquistas que se han logrado (…) El recorrido hecho hasta ahora es un llamado a subir al siguiente escalón. No son pocos los escalones que faltan”. En segundo lugar, es importante aprovechar cuanto la historia enseña. “Lo que nos está pasando es duro y no es poco. Es una de las tantas “horas bajas” en 200 años de Republica. No creo que sea la más baja pero sí, muy probablemente, la más esperanzadora. En Colombia cuando las cosas no han estado bien siempre hemos contado con hombres y mujeres en condición de componerlas. Hay huellas en el barro de nuestra historia como Nación”. En tercer lugar, "es importante fortalecerse con el recuerdo del testimonio de todos aquellos, gente del común como nosotros, que en situaciones semejantes a las que hoy vivimos, supieron aguardar con paciencia el paso de las inundaciones del invierno, sin renunciar a sus convicciones ni hurtarse al oprobio que por ellas tuvieron que soportar”. En cuarto lugar, "debemos tener y recordar el propio proyecto de Nación que los jóvenes nos están mostrando con los diferentes sectores sociales. “Si los motivos siguen ahí, intactos, o incluso incrementados, no hay razón válida para desistir. Al contrario: hoy tenemos nuevos motivos. No perdamos el ánimo, que ya empiezan a despuntar los signos de un nuevo amanecer”. Símbolo del envío misionero Al cierre de este Congreso que se celebró en la ciudad de Bogotá, del 22 al 24 de noviembre, sus organizadores: la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) y la Comisión de Conciliación Nacional, hicieron entrega a cada participantes de una manilla: “Los Artesanos de la Paz”, esta como signo del envío misionero. Con este signo se quiso exaltar la memoria de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo emérito de Tunja y quien dedicó su servicio y entrega pastoral en favor de la paz y la reconciliación.

Jue 24 Nov 2022

La economía a la luz de las propuestas de la Iglesia católica y su diálogo con otros sectores

En el marco del desarrollo de los espacios de diálogo, encuentro y reflexión propuestos en el Noveno Congreso Nacional de Reconciliación, durante la jornada de la tarde del 23 de noviembre, se realizó el conversatorio “La economía a la luz de las propuestas de la Iglesia Católica y su diálogo con otros sectores”. En este espacio, moderado por Gonzalo Murillo (Ecopetrol), participaron Catalina Martínez (representante de la ANDI), Tatiana Rivera (representante de la Diócesis de Pasto), Arturo Luna (representante de La Economía de Francisco) y Jairo Arias (productor del Caquetá). A través de un vídeo, también formó parte intervino la doctora Cristina Calvo, integrante del Comité que anima la propuesta de economía de Francisco. A partir del tejido de un diálogo entre las distintas perspectivas de las personas participantes, se buscó abordar las relaciones existentes entre la economía y la realidad social a través de la respuesta a preguntas como: ¿Qué tipo de desarrollo puede ser favorable para el bien común y la construcción de paz? ¿Cuál es la responsabilidad del sector empresarial del país en los procesos de reconciliación? ¿Qué tipo de economía podría favorecer mayor inclusión y qué rol podrían jugar empresas colombianas en estas transformaciones? ¿Cuál es la mirada de la Iglesia católica frente a esto?. La disertación se abrió recordando la reflexión del Papa Francisco, a través de la cual buscaba interpelar especialmente a los jóvenes, respecto a la necesidad de transformar las relaciones económicas de nuestras sociedades actuales para concebir y hacer posibles formas alternativas que consideren el desarrollo humano integral y el cuidado de la casa común como pilares fundamentales: “Una nueva economía, inspirada en Francisco de Asís, hoy puede y debe ser una economía amiga de la tierra y una economía de paz”. A partir de este horizonte iluminado por las palabras del Papa Francisco, en la tarea de construir modelos económicos alternativos, se resaltó la necesidad de aspectos como mirar la economía de sectores empobrecidos para comprender profundamente raíces de transformaciones necesitadas, recuperar el valor del trabajo, y la encarnación, es decir, la posibilidad de convertir en reales, aplicables y efectivas las ideas de transformación que nuestras sociedades demandan. De forma general, teniendo en cuenta la realidad de Colombia, uno de los países más desiguales del mundo, entre otros aspectos, se resaltó que la labor de las empresas en Colombia no puede ser ajena a los procesos de construcción de paz y reconciliación que atraviesan al país; se señaló la urgencia de tomar medidas para evitar el colapso de nuestra casa común; se reiteró la necesidad de construir una democracia participativa y horizontal; y se evidenció que el rol de las mujeres también debe ser replanteado desde las apuestas de economías alternativas y los modos de relacionamiento que estas plantean, para ampliar sus espacios de participación y desarrollo de actividades económicas. A través del diálogo, se evidenció que las propuestas económicas que se enmarcan en las posibilidades que abre la doctrina social de la Iglesia católica y las reflexiones del Papa Francisco permiten recoger estas demandas, al postular economías alternativas que contribuyan a la paz y al cuidado de la casa común, así como al desarrollo integral del ser humano. Sin duda, siguen siendo muchos los retos y las necesidades de transformación que la realidad social, política, económica y cultural de nuestro país exige de la economía para hacer posible la apertura de caminos de paz y reconciliación.