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monseñor juan carlos barreto

Sáb 24 Sep 2022

Jornada Mundial del Migrante y Refugiado: "Que ellos no caminen más de la cuenta..."

En el marco de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, que la Iglesia Católica anima este 25 de septiembre, monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, hace un llamado a todo el pueblo colombiano, de manera especial a los cristianos católicos, para que este día, sea una ocasión para generar en la sociedad espacios de inclusión. “Es necesario como lo dice el Papa que miremos el futuro acogiendo a los refugiados y a los migrantes, no excluyéndolos de la sociedad, sino acogiéndolos, acompañándolos, integrándolos y brindándoles las oportunidades necesarias”. El también obispo de Soacha, invita para que esta fecha no pase desapercibida en el corazón de los colombianos, antes bien, sea aprovechada para la oración y la participación en las diferentes jornadas que se programen desde la Iglesia. “Que vivamos esta jornada unidos al sufrimiento de muchos, pero también a la esperanza que tienen los migrantes y los refugiados, de ser acogidos en diferentes contextos sociales”, señala el prelado. Testimonio de gratitud a las Cáritas Por su parte el padre Rafael Castillo Torres, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), agradece e invita a interiorizar el mensaje enviado por el Papa Francisco titulado: “Construir el futuro con los migrantes y refugiados”, que exhorta a reconocer que el futuro de la humanidad pasa también por el reconocimiento y la acogida que se le debe dar a los migrantes y refugiados. En este contexto agradece el testimonio y permanente trabajo que desde las Cáritas latinoamericanas y bolivianas se viene desarrollando en favor de esta población vulnerable. “Allí estamos acompañando y resignificando la vida y la esperanza de nuestros pueblos como Cáritas hermanas, no solamente el grupo de trabajo por Colombia, sino también las Cáritas latinoamericanas y este grupo fuerte de las caritas bolivarianas”. Dos grandes desafíos para con los migrantes El directivo al recordar que somos un pueblo en marcha, un pueblo de esperanza, invita a agradecer a Dios y pedir de él la gracia para fortalecer la fe, la vida y el caminar juntos en la solidaridad como lo invita el Papa Francisco, siempre en favor de esta población que muchas veces es discriminada y aislada. Por lo anterior, propone avanzar en dos grandes desafíos que permitan el acercamiento y el apoyo a los migrantes y refugiados. Ellos son: “primero, reconocer que ellos no son unos extraños, son personas que no conocemos; y segundo, que ellos no caminen más de la cuenta y que al llegar hasta nosotros sientan que verdaderamente valió la pena”. Un llamado desde la Iglesia para “acoger, proteger, promover e integrar” Recordemos que el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado del año 2018, señalaba que “no podemos desconocer el drama de millones de personas que huyen de la violencia y las guerras, y también como una expresión de solidaridad y responsabilidad con todas las personas refugiadas”, por lo que propuso como respuesta común la de articular los esfuerzos entorno a cuatro verbos: “acoger, proteger, promover e integrar”. Atendiendo a este llamado, el directivo observa que desde la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas colombiana, se hace la invitación a seguir atendiendo y acogiendo a esta población, resaltando de ellos, las potencialidades y las fortalezas que tienen, siendo esto un hecho positivo como aporte para el enriquecimiento de todos. Conozca la agenda de actividades programada por el SNPS DESCARGUE AQUÍ

Lun 12 Sep 2022

El estallido de las élites

Por: Mons. Juan Carlos Barreto Barreto - Constatar que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo y que el 39 % de la población colombiana vive en la pobreza, invitan a pensar en las verdaderas causas del empobrecimiento del país y en las soluciones que se deben dar para transformar las condiciones de vida del pueblo colombiano. Es de conocimiento público que los megaempresarios colombianos siempre han estado en contra de reformas tributarias que les toquen el bolsillo y afecten sus abundantes dividendos y sus tradicionales exoneraciones. Recientemente, el presidente de la ANDI ha tenido a su disposición amplios espacios en diversos medios de comunicación, hablando de la catástrofe que significaría que el actual gobierno realice una reforma tributaria en la que se recauden 25 billones de pesos. En este contexto, se puede afirmar que la propuesta de reforma tributaria del año 2021 produjo un estallido social y la actual propuesta de reforma está produciendo un estallido de las élites. El punto de vista aquí presentado no pretende ser un análisis sobre toda la reforma tributaria, sino sobre la posibilidad de aporte de los sectores económicos con mayores posibilidades. Además, bien sabemos que la sola reforma tributaria no es suficiente si no se logran atacar la corrupción, la elusión y evasión. Para un análisis objetivo es absolutamente necesario tener en cuenta los datos de la Superintendencia de Sociedades, la cual ha informado que las mil empresas más grandes del país obtuvieron utilidades por 98 billones de pesos en el año 2021, y que esas mil empresas han obtenido utilidades por 370 billones de pesos en los últimos seis años (la ganancia en billones, según el año, ha sido: 2016: 45, 2017: 45, 2018: 68, 2019: 69, 2020: 45, 2021: 98). Por consiguiente, se quedan sin fundamento las falsas alarmas del sector empresarial, al cual el país no le pide que deje de recibir utilidades. Lo que se requiere del alto empresariado colombiano es que se parezca al empresariado de Europa y de Estados Unidos, en donde hay solidaridad con la ciudadanía y han contribuido a construir sociedades con bienestar para todos. Por pagar impuestos justos, las empresas no se han acabado en Europa ni en Estados Unidos, y no se acabarán en Colombia. En el caso del sector financiero, según la Superintendencia Financiera de Colombia, a cierre de mayo de 2022, los activos del sistema financiero alcanzaron $2.461,5 billones. De este valor $1.221,5 billones (49,6 % del total) corresponden a recursos propios de las entidades vigiladas, mientras que los recursos de terceros, incluyendo activos en custodia, alcanzan los $1.240 billones (50,4 % del total). Respecto a los terratenientes, según un estudio realizado por Oxfam (ONG internacional que trabaja para combatir la desigualdad) con base en las informaciones del DANE correspondientes al censo agropecuario del año 2014 (los datos más actualizados de los que dispone el país), en Colombia el resultado es dramático: el 1% de las explotaciones agrícolas de mayor tamaño ocupa el 81% de la tierra, mientras el 99% ocupa tan solo el 19%. De otra parte, los predios grandes (de más de 500 Ha) ocupaban 5 millones de hectáreas en 1970 y en 2014 pasaron a ocupar 47 millones. En el mismo periodo su tamaño promedio pasó de 1.000 a 5.000 hectáreas. Indudablemente, Colombia es un país de terratenientes. Otros ricos, dentro de los cuales están empresas que no hacen parte de las mil más grandes del país, los grandes comerciantes, los herederos de grandes fortunas, algunos profesionales y otras personas naturales también gozan de generosos beneficios, y podrían hacer un aporte significativo al país. No escribo este artículo como un economista, porque no lo soy, ni como un defensor del gobierno actual, porque como pastor de la Iglesia estoy comprometido con una posición crítica frente a todos los gobiernos, valorando lo positivo y rechazando lo injusto. Estas reflexiones surgen del análisis de los datos oficiales (los cuales son incontrovertibles), de la preocupación por la desinformación que difunden muchos medios de comunicación y sectores políticos y económicos, y ante la tristeza de ver que el país puede seguir generando riquezas solo para los grandes empresarios, los banqueros, los terratenientes y otros ricos. Me inspira el pensamiento del Papa Francisco, quien, dirigiéndose a los jóvenes en el año 2020, les dijo: “Les escribo para invitarlos a una iniciativa que he deseado tanto: un evento que me permita encontrar a quienes hoy se están formando y están empezando a estudiar y practicar una economía diferente, la que hace vivir y no mata, que incluye y no excluye, que humaniza y no deshumaniza, que cuida la creación y no la depreda. Un evento que nos ayude a estar juntos y conocernos, que nos lleve a hacer un “pacto” para cambiar la economía actual y dar un alma a la economía del mañana”. + Juan Carlos Barreto Barreto Obispo de Soacha Publicado en: Diario El Espectador

Lun 4 Jul 2022

Obispos del Chocó ilustran al Papa Francisco sobre crisis humanitaria del departamento

Durante un encuentro con el Papa Francisco, este sábado 04 de junio, el obispo de Quibdó, monseñor Juan Carlos Barreto, dialogó con el Pontífice sobre la crisis humanitaria y la situación de derechos humanos que viven estos territorios del Chocó. En una carta leída al Papa por monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Quibdó, y firmada también por los obispos Mario de Jesús Álvarez Gómez, de Istmina-Tadó, y Hugo Alberto Torres Marín, de Apartadó, se resalta la riqueza de estos territorios y los valores de sus habitantes, pero en contraste también se describe la dramática situación de conflicto en estos territorios azotados por la violencia. "En medio de tantos valores, la población del Chocó vive una dramática crisis humanitaria y de derechos humanos que hace que el 64% de sus habitantes viva en la pobreza, y que hunde sus raíces en el abandono del Estado, el perverso accionar de los grupos armados, la débil implementación del Acuerdo de Paz y los intereses de diversos grupos económicos. El Pacífico colombiano, al igual que otras regiones del país, se ha convertido en un escenario de guerra e ilegalidad que destruye la vida de personas y comunidades", subraya la misiva. En la comunicación se resalta las misiones humanitarias que ha realizado la Iglesia, la sociedad civil y algunos representantes de la comunidad internacional, donde se constata la crisis humanitaria, ambiental, económica y social que tienen que padecer las comunidades. En este contexto, los obispos observan que el Chocó necesita "condiciones de vida dignas" y claman el apoyo del Papa para el cumplimento a dos objetivos fundamentales: un acuerdo humanitario y la solución negociada al conflicto armado. De lo contrario, señala la misiva “el sufrimiento del pueblo se incrementará y cobrará muchísimas víctimas más. Santo Padre, el departamento del Chocó lo ama y anhela su voz de esperanza y una bendición que sea bálsamo y fortaleza para continuar el difícil camino". Este encuentro con el Santo Padre se da a propósito de la audiencia concedida a los miembros de la “Casa hogar Deutschland e.V”, que realizan trabajo de asistencia a las niñas y mujeres de las regiones en conflicto del Chocó, en el occidente de Colombia, apoyando algunos proyectos humanitarios en la zona. Descargar carta

Dom 5 Jun 2022

Obispos del Chocó ilustran al Papa Francisco sobre crisis humanitaria del departamento

Durante un encuentro con el Papa Francisco, este sábado 04 de junio, el obispo de Quibdó, monseñor Juan Carlos Barreto, dialogó con el Pontífice sobre la crisis humanitaria y la situación de derechos humanos que viven estos territorios del Chocó. En una carta leída al Papa por monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Quibdó, y firmada también por los obispos Mario de Jesús Álvarez Gómez, de Istmina-Tadó, y Hugo Alberto Torres Marín, de Apartadó, se resalta la riqueza de estos territorios y los valores de sus habitantes, pero en contraste también se describe la dramática situación de conflicto en estos territorios azotados por la violencia. "En medio de tantos valores, la población del Chocó vive una dramática crisis humanitaria y de derechos humanos que hace que el 64% de sus habitantes viva en la pobreza, y que hunde sus raíces en el abandono del Estado, el perverso accionar de los grupos armados, la débil implementación del Acuerdo de Paz y los intereses de diversos grupos económicos. El Pacífico colombiano, al igual que otras regiones del país, se ha convertido en un escenario de guerra e ilegalidad que destruye la vida de personas y comunidades", subraya la misiva. En la comunicación se resalta las misiones humanitarias que ha realizado la Iglesia, la sociedad civil y algunos representantes de la comunidad internacional, donde se constata la crisis humanitaria, ambiental, económica y social que tienen que padecer las comunidades. En este contexto, los obispos observan que el Chocó necesita "condiciones de vida dignas" y claman el apoyo del Papa para el cumplimento a dos objetivos fundamentales: un acuerdo humanitario y la solución negociada al conflicto armado. De lo contrario, señala la misiva “el sufrimiento del pueblo se incrementará y cobrará muchísimas víctimas más. Santo Padre, el departamento del Chocó lo ama y anhela su voz de esperanza y una bendición que sea bálsamo y fortaleza para continuar el difícil camino". Este encuentro con el Santo Padre se da a propósito de la audiencia concedida a los miembros de la “Casa hogar Deutschland e.V”, que realizan trabajo de asistencia a las niñas y mujeres de las regiones en conflicto del Chocó, en el occidente de Colombia, apoyando algunos proyectos humanitarios en la zona. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar carta[/icon] VIDEO CNC Chocó

Lun 25 Abr 2022

Monseñor Juan Carlos Barreto nuevo obispo de la Diócesis de Soacha

Monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, fue nombrado por el Papa Francisco como nuevo obispo de la sede vacante de Soacha, en el departamento de Cundinamarca, convirtiéndose en el tercer prelado desde que se fundó la diócesis en el 2003. Este jerarca sucederá a monseñor José Daniel Falla Robles, quien el primero de mayo de 2021, falleciera a causa de complicaciones por coronavirus. Biografía de monseñor JUAN CARLOS BARRETO BARRETO Nació en el Guamo (Tolima) el 26 de diciembre de 1968. Ordenado sacerdote el 30 de enero de 1993, para la Diócesis de El Espinal Cursó sus estudios de filosofía y teología en el Seminario Misionero del Espíritu Santo de la Ceja (Antioquia). En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma obtuvo la licenciatura en Teología Espiritual. En la Fundación Universitaria Católica del Norte obtuvo la licenciatura en filosofía y educación religiosa yy la maestría en Paz, Desarrollo y Ciudadanía en la Corporación Universitaria Minuto de Dios. Ha ocupado los siguientes cargos pastorales: Párroco en el Divino Niño y en la parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, delegado diocesano para la Infancia Misionera; formador y rector (2009-2021) del Seminario Mayor La Providencia. El 30 de enero de 2013, el Papa Benedicto XVI lo nombró obispo de la Diócesis de Quibdó. El 9 de marzo de 2013 en la Catedral de Nuestra Señora del Rosario de El Espinal, recibió la ordenación episcopal. El 16 de marzo de este mismo año toma posesión de la sede en Quibdó. En julio de 2021, fue elegido por la CXI Asamblea Plenaria del Episcopado, como presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social - Caritas Colombia. El 25 de abril de 2022, el Papa Francisco lo nombra obispo de la Diócesis de Soacha.

Mar 5 Oct 2021

Iglesia lidera misión humanitaria en Bojayá - Chocó

Desde el pasado martes 5 y hasta el 10 de octubre, como ya se había anunciado, se está adelantando la misión humanitaria por las comunidades indígenas y afrocolombianas ubicadas sobre las cuencas de los ríos Bojayá. Esta gestión, según lo ha manifestado monseñor Juan Carlos Barreto, obispo de Quibdó, obedece a un plan sistemático de visitas que se han programado a algunos municipios del departamento del Chocó. El reclutamiento forzado, la soberanía alimentaria, la desnutrición infantil, la falta de oportunidades para la población, son entre otros, los problemas que tienen que afrontar a diario los indígenas y afros en esta región del país. En este contexto, el obispo en un mensaje ha resaltado que el objetivo de esta misión es “acompañar a las comunidades afectadas por el abandono estatal y el conflicto armado, visibilizar su situación y realizar una agenda de incidencia con miras a la solución de sus problemáticas”, así lo registró el obispo en un mensaje enviado a los medios. De otra parte, del 5 al 7 octubre, se llevará a cabo una reunión entre representantes de las comunidades de Bojayá, con Organizaciones Etnicoterritoriales del San Juan y el Baudó, con las Diócesis de Quibdó, Istmina-Tadó y Apartadó, la Pastoral Social Nacional, la Coordinadora Residente de Naciones Unidas, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la JEP, la Comisión de la Verdad, la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, Embajadores de varios países, la Coordinación Regional del Pacífico, la Federación Luterana Mundial, Swefor, la Cocomacia, la Mesa Departamental Indígena, el Foro Interétnico, así como también están invitados la Gobernación, los Alcaldes, Personeros y Presidentes de Consejos municipales de Bojayá y Vigía del Fuerte. Los promotores de esta iniciativa han informado que serán más de cincuenta personas las que estarán distribuidas por sectores, visitando las poblaciones de los ríos: Bojayá, Cuia, Napipí, Opogadó, Murrí y Buchadó, con el fin de escuchar y llevar ayudas a estas comunidades, que por años ha venido sufriendo el flagelo del abandono. Por último, el obispo de Quibdó pide la oración y la solidaridad de los colombianos en miras a lograr que esta misión deje los frutos esperados en beneficio de la población.

Mar 22 Jun 2021

Obispo de Quibdó preocupado por situación de pandemia en su territorio

En coherencia con la situación de emergencia sanitaria que se vive en el Departamento del Chocó, la Diócesis de Quibdó, presidida por monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, ha tomado algunas medidas de prevención, que van en concordancia con el respeto a la vida de las personas que promulga la Iglesia Católica. 1. Desde el lunes 21 de junio hasta el domingo 4 de julio, los templos parroquiales del territorio diocesano estarán cerrados. La comunidad católica podrá participar de la Santa Misa a través de las transmisiones virtuales y de los medios de comunicación. 2.Los sacerdotes se abstendrán de realizar reuniones y de visitar comunidades rurales durante este tiempo. 3.De acuerdo a lo indicado en otros momentos, las exequias no se podrán celebrar en las casas ni en las calles. (...) En la ciudad de Quibdó, la celebración de exequias se realizará solamente en la Catedral San Francisco de Asís. En caso de que las familias no valoren estos criterios, los sacerdotes se verán en la obligación de negarse a la celebración de las exequias. En un comunicado, suscrito por monseñor Barreto, el prelado manifiesta la preocupación por el alto porcentaje de los contagios de la Covid 19."Hemos constatado que los casos son cada vez más frecuentes, y las actividades de prevención y atención son escasas". Frente a esta realidad, observa que son“incoherentes”las últimas medidas tomadas a nivel institucional, pues pueden llevar a agravar la difícil situación de salud y mortandad que se viene presentando. Agrega que, a esto, se le aumenta el mal manejo que un sector de la población está dando a la pandemia con el uso irresponsable del autocuidado. "La Diócesis de Quibdó renueva su opción por la vida e invita a personas e instituciones a comprometerse más decididamente con la protección de todas las vidas". En su mensaje, el prelado hace algunas recomendaciones a las autoridades sanitarias y de gobierno, entre ellas que se ofrezcan medidas integrales y programas pedagógicos visibles a la población; hacer cumplir estrictamente los protocolos para la inhumación de las personas que fallecen por la Covid-19; y fortalecer la estructura asistencial para responder al momento actual y salvar vidas. Finalmente, hace un llamado especial a la población para que descarten“las actitudes desafiantes”que han venido mostrando algunos frente a la pandemia, asistiendo a eventos sociales que están llevando de manera irresponsable al aumento de los contagios. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Vie 30 Abr 2021

Indignación sí, pero no así

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Los recientes acontecimientos que ha vivido nuestra patria, y dolorosamente también en Pasto, no nos pueden ser indiferentes. Por un lado, es comprensible el malestar general por una reforma triburtaria en tiempos de crisis humanitaria. Y tal vez la molestia no viene de la reforma en sí misma sino del modo como esta ha llegado a perfilarse. Es claro que el Estado también sufre las consecuencias de la pandemia y debe buscar maneras para fortalecer su economía, siempre y cuando esta se ordene estrictamente a atender mejor las crecientes necesidades de una población más empobrecida. Una señal positiva y de conexión con el pueblo habría sido dar el primer paso implementando un serio programa de austeridad pública. Sin embargo, cualquier reforma debería salvaguardar la protección de los más vulnerables, librándolos de llevar sobre los hombros una carga impositiva sobre lo que les representa su seguridad alimentaria y vital. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI) sostiene que «Una Hacienda pública justa, eficiente y eficaz, produce efectos virtuosos en la economía, porque logra favorecer el crecimiento de la ocupación […] y contribuye a acrecentar la credibilidad del Estado» (n. 355). Justicia, eficiencia y eficacia, credibilidad, son premisas clave que deben tenerse en cuenta. Por otro lado, es positivo apreciar a las jóvenes generaciones más conscientes de su país y partícipes activos en las decisiones de la nación. La protesta social, garantizada constitucionalmente es un derecho inalienable y laudable, cuando se hace con plena responsabilidad y honestos y nobles ideales fundados en el derecho fundamental a la vida, la dignidad y el bien común. En la mayoría de los jóvenes, las comunidades étnicas y organizaciones populares pueden confirmar estos ideales – yo mismo pude ver el jueves, mientras regresaba de Tumaco a Pasto, la manera respetuosa y pacífica como los indígenas Awá se manifestaron en la zona de El Diviso. Pero desde otra perspectiva, la legitimidad de la protesta social se ve gravemente comprometida cuando la violencia se vuelve la protagonista. Respetuosamente, creo que la responsabilidad de tutelar que este tipo de manifestaciones se den en paz no es sólo de las autoridades (de ellas lo es principalmente, por supuesto), sino también de los organizadores y participantes, impidiendo que unos pocos desnaturalicen lo que se quiere construir: «La violencia no constituye una respuesta justa […] La violenica es un mal […] la violencia es indigna del hombre […] La violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del ser humano» (CDSI, 496). Bienvenidas iniciativas vividas con creatividad y responsabilidad. Nunca más escenas donde el protagonista es el caos y la anarquía en contra de los propios hermanos. +Juan Carlos Cárdenas Toro Obispo Diócesis de Pasto