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monseñor luis josé rueda

Vie 25 Nov 2022

Voz del Pastor | 27 de noviembre de 2022

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio segúnSan Mateo 24,37-44

Vie 25 Nov 2022

Con envío misionero concluye IX Congreso Nacional de Reconciliación

Al concluir la novena versión del Congreso Nacional de Reconciliación, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, les dijo a los más de 450 participantes, que este cierre era un signo de envío misionero, donde cada uno se iba con el compromiso de llevar a las distintas regiones que representan un mensaje de reconciliación, de paz y esperanza. Siguiendo las lecturas del domingo de Adviento, que ya se aproxima, el prelado observó que este es un tiempo que nos lleva a la esperanza y esta, debe estar en un constante fortalecimiento. “Esa misión de reconciliación que queremos asumir y renovar todos nosotros, debe ir acompañada por una alta dosis de esperanza y esta nos falta a nosotros, como servidores de nuestras comunidades, pero que también le falta a nuestras comunidades”. Durante su homilía, advirtió que fácilmente se puede perder la esperanza porque no se ven los frutos rápido, “se puede perder la esperanza porque a veces vemos más lo negativo que lo positivo, lo que está creciendo, lo que está empezando, lo que empieza a germinar y algunos podemos mirar hacia atrás y decir este es el noveno congreso, llevamos muchos años reflexionando, orando, trabajando, comprometiéndonos en el tema de la paz y de la reconciliación y como dice el salmista, cuando decimos paz, los demás gritan guerra. Pareciera que terminamos una fase de la guerra y empezáramos otra y no solo a nivel regional y nacional, sino internacional”. El directivo en tres puntos describió lo que significa el compromiso de un envío misionero. Primero. Una celebración de envío, es una celebración misionera que nos debe fortalecer, que debe enviarnos a nuestros territorios pensando en que hay un Adviento, en que hay una esperanza social de transformación. Segundo. A la luz de la segunda lectura, nosotros pensemos que hay un Adviento y hay una esperanza personal, cada uno de nosotros también va a ser revestido de Cristo y se va a poner a caminar con dignidad en el amanecer de nuestra vida personal. Tercero. Como iglesia debemos estar muy atentos, no sabemos cuándo será, no podemos atrevernos, ni aventurarnos a decir ni con catástrofe, ni con demasiado optimismo, llegará el Señor tal día, pero que eso haga parte de nuestro caminar diario. Que nada quebrante esa esperanza que debemos comunicar y cultivar en nuestras comunidades. «La higiene de la esperanza» Por su parte, el padre Rafael Castillo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, al cierre del Congreso se refirió al tema de la «higiene de la esperanza», señalando que la esperanza no es una simple decisión de la voluntad personal, ni es tampoco un puro don de Dios ajeno enteramente a la responsabilidad personal, dijo que, es más bien una combinación de ambos aspectos. “Muchas veces lo que más influye en el tono de nuestra esperanza es el manejo adecuado o desacertado que demos a los factores que diariamente acosan nuestra esperanza. No basta decidir tener esperanza (voluntarismo) ni basta poner la confianza en Dios (espiritualismo). Es necesaria también la «higiene de la esperanza»”. Enumeró varios factores que amenazan hoy a los pobres: la recesión económica, la violencia, el desempleo, el creciente número de jóvenes que dejan las universidades, estos y otros aspectos agregó, son los que hacen que las personas pierdan las ‘utopías de referencia’ y disminuyan el sentido de sus vidas, haciendo con ello que muchos entren en crisis personales, como depresiones psicológicas y síntomas psicosomáticos. Frente a esta realidad, el directivo observó que es cuando más se requiere llevar una adecuada «higiene de la esperanza», por lo que formulo cuatro caminos para prevenirla. En primer lugar, no se debe echar más leña al fuego cultivando pensamientos negativos y cayendo en la polarización que ya es fragmentación. “Hoy se nos urge mirar y hacer un balance de lo positivo y bueno que ha sucedido y de las conquistas que se han logrado (…) El recorrido hecho hasta ahora es un llamado a subir al siguiente escalón. No son pocos los escalones que faltan”. En segundo lugar, es importante aprovechar cuanto la historia enseña. “Lo que nos está pasando es duro y no es poco. Es una de las tantas “horas bajas” en 200 años de Republica. No creo que sea la más baja pero sí, muy probablemente, la más esperanzadora. En Colombia cuando las cosas no han estado bien siempre hemos contado con hombres y mujeres en condición de componerlas. Hay huellas en el barro de nuestra historia como Nación”. En tercer lugar, "es importante fortalecerse con el recuerdo del testimonio de todos aquellos, gente del común como nosotros, que en situaciones semejantes a las que hoy vivimos, supieron aguardar con paciencia el paso de las inundaciones del invierno, sin renunciar a sus convicciones ni hurtarse al oprobio que por ellas tuvieron que soportar”. En cuarto lugar, "debemos tener y recordar el propio proyecto de Nación que los jóvenes nos están mostrando con los diferentes sectores sociales. “Si los motivos siguen ahí, intactos, o incluso incrementados, no hay razón válida para desistir. Al contrario: hoy tenemos nuevos motivos. No perdamos el ánimo, que ya empiezan a despuntar los signos de un nuevo amanecer”. Símbolo del envío misionero Al cierre de este Congreso que se celebró en la ciudad de Bogotá, del 22 al 24 de noviembre, sus organizadores: la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) y la Comisión de Conciliación Nacional, hicieron entrega a cada participantes de una manilla: “Los Artesanos de la Paz”, esta como signo del envío misionero. Con este signo se quiso exaltar la memoria de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo emérito de Tunja y quien dedicó su servicio y entrega pastoral en favor de la paz y la reconciliación.

Jue 17 Nov 2022

Voz del Pastor | 20 de noviembre de 2022

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio segúnSan Lucas 23,35-43

Vie 11 Nov 2022

Voz del Pastor | 13 de noviembre de 2022

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio segúnSan Lucas 21,5-19

Vie 4 Nov 2022

Voz del Pastor | 06 de noviembre de 2022

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio segúnSan Lucas 20,27-38

Jue 3 Nov 2022

Inicia camino a los altares de fraile dominico colombiano

La Congregación de Hermanas Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth y la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia, como coautores de la causa de canonización del Siervo de Dios Fr. Enrique Alberto Higuera Barrera, O.P, sacerdote colombiano, luego de un arduo trabajo de más de diez años, han culminado la fase arquidiocesana de la causa. La ceremonia de clausura se realizó el pasado jueves 27 de octubre de 2022, en el Convento de Santo Domingo de Bogotá de los frailes dominicos, presidida por monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, Primado de Colombia y presidente de la Conferencia Episcopal. Durante el acto de clausura, los miembros del Tribunal Instructorio del proceso de la causa, así como los miembros de las Comisiones de Teología e Historia, y un nutrido grupo de fieles, entre ellos monseñor Leonardo Gómez Serna, O.P., sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, amigos, admiradores del Siervo de Dios y la Notaria del proceso, presentaron al Señor Arzobispo las actas y la documentación del proceso de investigación, debidamente cerradas y selladas con el sello de la arquidiócesis, que serán enviadas al Dicasterio de las Causas de los Santos, en la Ciudad del Vaticano, a fin de que allí siga su curso. EL proceso fue comenzado en su fase preparatoria, el 1 de junio de 2008, por el entonces Arzobispo de Bogotá, Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, quién nombró a Fray Inocenzo Venchi, O.P., Postulador General de la Orden de Santo Domingo, para que investigara el mérito de la causa. El 24 de junio de 2015, el Señor Arzobispo, Cardenal Rubén Salazar Gómez, instruyó canónicamente el proceso nombrando el Tribunal Instructorio y designó a Monseñor Luis Romero Franco, obispo Emérito de Facatativá, como Juez Delegado. “Con gusto acepté esa responsabilidad, que jamás había tenido, por mi amor a la Iglesia, la cual nos llama a “ser perfectos, como el Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), y por la cercanía que tengo con las Hermanas Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, circunstancia que también me motivó a colaborar con la causa de su Cofundador”, señaló Monseñor Luis Romero durante su intervención en el acto de clausura. Fray Diego Orlando Serna Salazar, O.P, Prior Provincial de los frailes dominicos, resaltó que este acontecimiento es un hecho histórico para la Orden de Predicadores en Colombia, ya que el Padre Higuera es el primer fraile dominico colombiano que va camino a los altares. Así mismo, resaltó la labor de las Hermanas Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth, quienes han impulsado desde el principio no solo esta causa, sino también, la de su Fundadora, Sierva de Dios María Sara Alvarado Pontón. “Los frailes dominicos de Colombia no tenemos cómo pagar a ustedes esta ingente labor que nos compromete a todos en la búsqueda de la santidad y en la renovación de nuestras vidas y de nuestra Provincia. De corazón, Dios les pague”, expresó Fray Diego Orlando. Cabe mencionar que Fray Enrique Alberto Higuera Barrera, O.P. es reconocido cofundador por su estrecha vinculación como director espiritual de la fundadora, y formador y colaborador en el crecimiento de la Congregación hasta su aprobación como Instituto de Derecho Pontificio. Es por esta razón que, desde el fallecimiento del Siervo de Dios, en la casa general de las Hermanas, el 4 de marzo de 1976, ellas asumieron el compromiso de llevar adelante la causa para el reconocimiento de sus virtudes. Ahora queda en manos de la Hermana Fanny Aurora Parra Pérez, Vicepostuladora del proceso, entregar al Señor Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, en la ciudad del Vaticano, las más de 30 cajas que, en palabras de Monseñor Rueda, “contienen el testimonio de vida de un sacerdote, de un fraile dominico santo, amado por Dios y amado por sus hermanas y por la comunidad”. El equipo investigador Para iniciar el proceso canónico, el Postulador General de la Orden, Fr. Gianni Festa, O.P. nombró Vicepostuladora a la Hermana Fanny Aurora Parra, religiosa Dominica de Nazareth. El Tribunal Instructorio del proceso, estuvo conformado por: Monseñor Luis Romero Franco, Obispo emérito de Facatativá, Juez Delegado del Sr. Arzobispo; Pbro. Leonardo Cárdenas Téllez, Promotor de Justicia; y la señora Martha Poveda Munar, Notaria. Las Comisiones de Teología, Historia y Archivística estuvieron conformadas por los peritos Juan Pablo Jiménez Fetecua, Presbítero; los doctores Daniel Turriago Rojas y Yesid Triana Rodríguez y el señor Mauricio Becerra León. FR. Enrique Alberto Higuera Barrera, O.P. Fray Enrique Alberto Higuera Barrera, O.P. nace el 23 de junio de 1906, en el municipio de Saboyá (Boyacá). Hijo de don Francisco Higuera y doña Mercedes Barrera, con cuatro hijos más conformaron la piadosa familia en la que crece y lo orienta desde pequeño en el camino de la fe cristiana. Inicia sus estudios secundarios en el Colegio Jesús María que los padres dominicos tenían en Chiquinquirá, luego pasa a la Escuela Apostólica de los mismos, y descubriendo su vocación, fue recibido como novicio en la Orden de Predicadores en 1924. Hecha su profesión religiosa a los 19 años, comienza su formación sacerdotal; por sus dotes intelectuales y musicales fue enviado al colegio “Angelicum”, de Roma, hoy Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, pero por quebrantos de salud no pudo culminar allí. Continuó su formación teológica en el estudiantado de la Provincia, entonces en Tunja. Accedió a las Órdenes menores a la vez que comenzó su misión apostólica, con la predicación y la liturgia, poniendo en juego su don musical con la formación de un coro, con los que solemnizaba las celebraciones en la ciudad y sus alrededores. Trasladado al convento de Bogotá, como diácono se da a conocer por su predicación y su especial humor. Retardando su ordenación sacerdotal, por su consideración de la grandeza del ministerio, accede finalmente, en 1937 y es ordenado por el entonces Nuncio Apostólico, Monseñor Carlos Serena, en la misma Nunciatura Apostólica. A partir de octubre de 1940 inicia la dirección espiritual de la Madre María Sara Alvarado Pontón y de la naciente Congregación de las Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth. En 1960 funda el movimiento denominado “Religiosas de María” conformado por un gran número de religiosas de diversas comunidades que tomarán de su espiritualidad el amor intenso a la Santísima Virgen María. Las anteriores actividades apostólicas, fueron desempeñadas a la par que los diversos cargos que la Provincia le encomendó, como ser Prior de los Conventos principales de Santo Domingo de Bogotá y Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, servicios en los cuales puso todo su esfuerzo y la muy religiosa e inteligente dirección, demostrando su gran amor a la Orden y a la Iglesia. Durante su vida llevó con gran paciencia las deficiencias de salud, que lo llevaron a su fallecimiento el 4 de marzo de 1976. ORACIÓN Dios Padre misericordioso, que concediste a tu siervo fray Enrique Alberto Higuera Barrera, O.P. la gracia de extender el carisma dominicano a través de su vida y predicación, con las más admirables virtudes de fe, generosa entrega a las almas consagradas y al progreso espiritual de los fieles, concédenos por sus méritos la gracia que hoy solicitamos de tu infinita bondad (se hace la petición) para que así, seguros de su intercesión en el cielo, lo veamos prontamente entre el número de los santos y su ejemplo nos estimule a vivir radicalmente nuestros compromisos bautismales, bajo la guía de la Santísima Virgen Padre nuestro, Avemaría, Gloria María, Madre Nuestra. Amén. FUENTE:Oficina de comunicaciones frailes dominicos de Colombia

Lun 31 Oct 2022

Se aproxima la fecha para la Maratón 2022 '¡Porque la Fe es acción!'

Desde la oficina Arquidiocesana Acción y Participación de los Fieles – APF, en Bogotá, se avanza con los preparativos de esta jornada que se realizará los días, 17, 18 y 19 de noviembre y que tiene como objetivo visibilizar y recaudar fondos para financiar las obras de los servicios sociales, educativos y evangélicos que realiza la iglesia católica en la capital. Al hacer la invitación a este espacio de solidaridad, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, señaló que “La maratón es una expresión de amor, una ola de amor que se mueve en Bogotá; una ola de amor concéntrica, porque detrás de cada acción hay un grupo de voluntarios, jóvenes, adultos, que donan el tiempo para motivar, acompañar, hacer posible las obras. También, cientos de personas que se suman y apoyan esta iniciativa”. La jornada se realizará en las instalaciones del Canal Teleamiga y se transmitirá a través de las redes sociales de la Arquidiócesis. Según explicaron sus organizadores, se escogieron estas fechas por su significado. El 13 es la Jornada mundial de los pobres, el 17 la Fiesta Santa Isabel de Hungría, patrona de la Arquidiócesis de Bogotá y el 19 de noviembre la Asamblea Arquidiocesana. Destinación del recaudo En un mensaje la Arquidiócesis de Bogotá ha explicado que son cuatro las iniciativas principales a las que destinarán los fondos en esta ocasión: 1. Pastoral de las adicciones: Esta ayudará a personas adictas a todo tipo de sustancias. El apoyo se traduce en tres etapas: acompañamiento (acogida), rehabilitación e inserción al nivel social y laboral. Buscan beneficiar a 25 personas anualmente, incidiendo de manera indirecta en 75 personas. 2. Casa de La Esperanza: Brindará atención a las personas itinerantes, es decir, personas que provienen de diferentes lugares del país en busca de servicios hospitalarios para familiares o allegados que no tienen donde dormir ni alimentarse. También, se dispondrá un espacio para las mujeres que sufren de violencia intrafamiliar. La casa estará ubicada en el sector de Las Cruces y se espera beneficiar a 550 personas de manera directa y a 1.650 personas de manera indirecta. 3. Adultos mayores: se busca el fortalecimiento del Centro Pastoral para el Cuidado de la Tercera Edad ‘Hermano Ettore’ ubicado en el barrio Las Cruces. Esta iniciativa busca atender a 20 adultos mayores en residencia permanente y adicionalmente apoyar diariamente a 40 personas de paso itinerante a través del programa Hogar día para ancianos que presta acompañamiento integral en los componentes psicosocial, nutricional y fisioterapéutico. 4. Fondo de Becas Arzobispo de Bogotá: Buscará fondos para la educación primaria, secundaria y universitaria, con el objetivo de prevenir la deserción escolar y apoyar procesos educativos para estudiantes con méritos académicos, morales y de servicio a la sociedad. Cómo hacer el aporte Las personas o empresas que deseen participar podrán realizar sus aportes desde 5.000 pesos en adelante a través de la página web www.accionyparticipacion.org, en donde se encuentran todos los canales de donación disponibles (en efectivo o digital), o consignar directamente en la cuenta de la Arquidiócesis de Bogotá, Banco Caja Social, cuenta de ahorros 24 083 395 329 a nombre de la Arquidiócesis de Bogotá NIT. 860.021.727-6. MÁS INFORMACIÓN AQUÍ Invitación de Mons. Luis José Rueda INVITACIÓN

Lun 31 Oct 2022

Episcopado pone a disposición la Novena de Navidad 2022: “Peregrinos de esperanza”

Con el título “Peregrinos de la esperanza”, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Departamento de Catequesis y Animación Bíblica, entrega este año la "Novena de Navidad 2022", reflexiones que fueron elaboradas pensando en el camino sinodal al que el Papa Francisco invita y animando a sembrar semillas de paz y reconciliación. En su presentación, monseñor Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, señala que “Colombia sigue trabajando en su camino de reconciliación y en la esperanza de una paz verdadera que restaure el corazón herido de un pueblo que tiene fe, que ha aprendido a encontrar en el Señor su vida y su alegría”. El directivo exhorta para que el rezo de la novena “sea una Peregrinación de Esperanza que escuche la Palabra, que cante con los gozos el anhelo de vida y de paz, que sepa orar con la fe de la Iglesia, que siembre paz y coseche alegría”. Por su parte el parte el padre Francisco Mejía, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la CEC, dijo que con “la Novena de Navidad de este año 2022 comenzamos la preparación hacia el Jubileo de la Esperanza. Por eso queremos prepararnos a la noche de la Navidad rezando la Novena, caminando juntos movidos por la esperanza que sostiene, acompaña e ilumina la historia de la humanidad”. Las meditaciones de este año siguen un ritmo sencillo: un texto bíblico, una reflexión, una plegaria y una acción que pueda servir para que la comunidad medite en la virtud de la esperanza como un camino para recordar con alegría el misterio de la Encarnación que nos hizo presente en la historia el amor de Dios, que nos hizo sentir, cercano y hermano al mismo Salvador. La novena se encuentra disponible en la Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), PBX: 4 37 55 40 Ext. 264, cel: 3138808447, email: [email protected] Aporte por unidad: 1.500 pesos.