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Paz

Jue 6 Oct 2022

CCN Noticias | Seminario: Iglesias Cristianas ante el conflicto armado colombiano

La Comisión de Conciliación Nacional, en su informativo CCN Noticias, comparte detalles relevantes del 'Seminario Iglesias Cristianas ante conflicto armado colombiano: Acciones de #resistencia, paz y reconciliación', que se adelantó los días 23 y 24 de septiembre en la ciudad de Bogotá. Este fue un espacio de encuentro, reflexión y diálogo, convocado por la Comisión de Conciliación Nacional (CCN), el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) y el Grupo de investigación Sagrado & Profano de la Universidad Industrial de Santander.

Mié 5 Oct 2022

Iglesia católica hará parte de la segunda Cumbre Humanitaria

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión de Conciliación Nacional (CCN), el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) y el Delegado para las Relaciones Iglesia–Estado, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, harán parte de la segunda Cumbre Humanitaria que se llevará a cabo el próximo viernes 07 de octubre en el Salón Rojo del Hotel Tequendama en Bogotá. Se trata de un espacio de encuentro y concertación social en el que participarán cerca de 200 líderes provenientes de 14 de los territorios más afectados por la violencia, en él darán a conocer al Gobierno Nacional y a los actores armados las acciones urgentes que se deben poner en marcha para conseguir el cese al fuego humanitario multilateral y alcanzar la paz, reiterando la necesidad de implementar una agenda humanitaria, como la presentada en el mes de julio del presente año durante la primera cumbre realizada también en la capital colombiana. En este espacio humanitario las voces protagonistas serán las de los líderes y lideresas de los procesos humanitarios de Antioquia, Arauca, Buenaventura, Caribe, Catatumbo, Caquetá, Cauca, Chocó, Córdoba, Guaviare, Magdalena Medio, Meta, Nariño, Putumayo- región Andino Amazónica, Sucumbíos y Piamonte. Este escenario de construcción de paz será acompañado también por los espacios y mesas de trabajo que convergen en un grupo conocido como la Coordinadora Humanitaria, así como otros procesos territoriales locales. Al tiempo, estarán presentes el expresidente Ernesto Samper, los senadores Iván Cepeda y Ariel Ávila, la Corporación Vivamos Humanos, la Bancada de Paz, la Alta consejería para la Paz de Bogotá, la Oficina del Alto Comisionado para La Paz, organismos internacionales y delegados del Gobierno Nacional. El acompañamiento que realiza en esta Cumbre Humanitaria, la Comisión de Conciliación Nacional se da bajo el interés de poder desde la Iglesia Católica buscar salidas políticas y negociadas al conflicto armado, propio de su misión, priorizando el alivio humanitario de las comunidades presentes en estos territorios.

Mar 20 Sep 2022

¡Un país descuadernado!

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez - Quizás muchos me tilden hoy de sectario o partidista; me llamen duquista, petrista, uribista, sin embargo, mi corazón está con la comunidad inspirando mi vida en el evangelio; como san Pablo estoy convencido de que soy de Cristo, aunque muchos se inclinen a pensar: ‘soy de Pablo, soy de Apolo, soy de Cefas’ (1 Cor 1,12). Por estas convicciones, desde el evangelio y mi compromiso social, no puedo callar ante tanto ruido y poca acción contundente que nos conduzca a la llamada ‘paz total’. Con razón decía San Vicente de Paúl: ‘el ruido no hace bien; el bien no hace ruido’. En lo que va corrido de este período presidencial, hemos visto a un gobierno que va de ‘tumbo en tumbo’, tomando decisiones que hoy se difunden y al día siguiente se cambian. No se asumen las responsabilidades sino, que siempre se está mirando al gobierno anterior, a quien se le endilga la debacle económica, las masacres, la corrupción, etc. Anunciar la creación de un ‘ejército del pueblo’, invitando a los jóvenes pertenecientes a las bandas criminales a que se desmovilicen y actúen ahora como si fueran los adalides de la paz, es incongruente. No es de justicia pensar en que, quienes han sido terroristas, criminales y antisociales se conviertan en los gestores de paz y quienes trabajan por la paz y la justicia, desde el anonimato o a través de acciones sociales contundentes, sean vistos como los enemigos de la paz. Es un exabrupto pensar que un dictador como el presidente Maduro, se convierta de la noche a la mañana en garante de un proceso de paz con el ELN, cuando su país está en crisis y no ha sido capaz de contener la delincuencia organizada, convirtiendo su casa en guarida de bandidos y guerrilleros. El panorama no es alentador: una seguridad urbana cada vez más frágil, un ESMAD que no puede actuar ante los atropellos de los maleantes; el freno de bombardeos que impide la garantía de una seguridad soberana; invasiones a predios privados como vía de hecho para debilitar la propiedad privada, una vía como la del Gaubio bloqueada. Y qué decir de las quince masacres perpetradas por grupos delincuenciales en lo que va corrido de este semestre. Es ilógico que un ministro de justicia salga a decir que ‘no hay relación de las masacres con la paz total’, que es necesario ‘mirar la naturaleza de las masacres’ trivializando y ocultando la responsabilidad que les compete al argumentar que en el gobierno anterior fueron más de sesenta masacres. No se puede gobernar evadiendo responsabilidades, lavándose las manos como Poncio Pilato y justificando los errores, endilgando a otros las crisis y flagelos sociales. Dónde quedan los buenos deseos de hacer frente a la corrupción, con un congreso que sigue enredado en polémicas y mermeladas; cómo fortalecer la inteligencia y apostarle a una prevención eficaz si no hay una ruta clara y lo que vemos son caminos tortuosos, trochas y derrumbes. La salida en falso de los ministros no hace bien, los anuncios del presidente generan más polarizaciones que tranquilidad, la reforma tributaria pone en riesgo el bolsillo de los colombianos, así como el costo de los combustibles, la reforma pensional y un anuncio, que duele profundamente, cuando se advierte que todo esto obstaculizará una inversión social justa y a tiempo, mientras crece el hambre, se recrudece la pobreza y las pobrezas y se genera una mayor violencia. Los plantones por el alza de tarifas de energía, el malestar en distintos departamentos por la ausencia del estado, el desplazamiento forzoso y la salida de cientos de hombres y mujeres del departamento de Chocó, es la radiografía de que las cosas no van bien. El país está descuadernado y se requiere la serenidad; indudablemente, es urgente apostarle a la unidad nacional y a la reconciliación, pero, solo será posible si hay una conciencia clara de que hay que apostarle a la verdad, a la libertad, a la justicia y a la sensatez. Hay signos evidentes de salidas en falso y empezamos a dividirnos y a enfrentarnos como enemigos. ¿De qué manera se puede construir una paz total si no hay decisiones que lleven a construir caminos de fraternidad? El populismo no es sano, aliarse con delincuentes y aprobar las acciones de dictadores no es aceptable. No podemos dividirnos en petristas y no petristas. El presidente de los colombianos debe gobernar para todos y hacerlo con responsabilidad, rodeándose de los mejores y tomando decisiones que revistan esta patria colombiana de seguridad, confianza, credibilidad y justicia. + Carlos Arturo Quintero Gómez Obispo de Armenia

Mar 20 Sep 2022

Episcopado colombiano ofrece el subsidio pastoral “Dialogar para transformar”

En atención al llamado que el Gobierno Nacional hace a toda la ciudadanía de participar en lo que ha denominado ‘Diálogos regionales vinculantes’, para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo en el país, la Iglesia acaba de publicar un subsidio pastoral titulado: “DIALOGAR PARA TRANSFORMAR”, el mismo quiere ser un material que permita a los católicos y personas de buena voluntad, discernir a la luz del evangelio y del magisterio temas de coyuntura social, para la posterior participación en estos espacios. "El presente documento, a manera de subsidio pastoral, está dirigido a agentes de pastoral de todos los niveles de la Iglesia católica en Colombia que, consecuentes con el Evangelio de Jesucristo -príncipe de la paz; opten por acoger la invitación permanente del evangelio a poner al servicio de la convivencia humana y la fraternidad universal, el diálogo como método cristiano por excelencia". El Episcopado celebra la propuesta del Gobierno de abrir estos espacios territoriales de diálogos vinculantes para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo, hecho que señala podrá llevar a las transformaciones que el país requiere. "Todo esto la Iglesia lo ve esperanzador y una oportunidad para que, como Madre y Maestra, la Iglesia sea lugar de encuentro seguro, una facilitadora de diálogo entre hermanos y hermanas y garante de que todas las voces sean escuchadas, respetadas y valoradas con el mismo interés y sincero compromiso de la búsqueda del mayor bien común". La Iglesia advierte que desea tomarse en serio la participación y el diálogo territorial y nacional como un medio para crear "un nuevo tipo de política", de lo cual habla el Papa Francisco y esto -agrega en el mensaje- "se refiere al participar activamente en nuestras comunidades y trabajar juntos por políticas que protejan la dignidad humana (...) Para que esto se convierta en realidad, debemos trabajar activamente para derribar las barreras que nos han dividido en el pasado". Recuerda que la Iglesia hace más de dos décadas ha venido clamando por la escucha y participación de los territorios, como camino de construcción de paz, ahora ven esto como una oportunidad para que los ciudadanos se expresen. Ante esto dice la Iglesia "nos corresponde hacer lo propio para cualificar la participación de todas las voces de los territorios en algo fundamental que es la Construcción del Plan Nacional de Desarrollo, toda vez que éste será la hoja de ruta de trabajo del gobierno nacional durante los próximos años de gobierno". El subsidio, fue escrito basado en documentos del magisterio de la Iglesia, entre los que se encuentra la encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti y su reciente libro Soñemos Juntos. Consta de tres momentos de reflexión. Son ellos: ¿Por qué la Iglesia Opta por la vía del diálogo?; cuatro criterios éticos para un diálogo sincero y transformador a la luz de Fratelli Tutti; y algunos lineamientos pastorales y metodológicos para ser instrumento de comunión en esta oportunidad de diálogos regionales. DESCARGAR SUBSIDIO

Mar 20 Sep 2022

SEMINARIO. Las iglesias cristianas ante el conflicto armado colombiano: Acciones de resistencia, paz y reconciliación

Esta jornada que se realizará en la sede de la Conferencia Episcopal (Cra. 58 No. 80-87), los días 22 y 23 de septiembre, de 8:00 a.m. a 6:30 p.m., hace parte de las acciones de la Semana por la Paz, adelantadas por la Comisión de Conciliación Nacional (CCN), en representación de la Conferencia Episcopal de Colombia. Hacen parte de la organización el Grupo de Investigación Sagrado & Profano de la Universidad Industrial de Santander, con el apoyo de Minciencias y del Centro Nacional de Memoria Histórica. Ante la gravedad del conflicto armado y sus efectos de muerte, desarraigo, miedo, destrucción del tejido social y pobreza, desde la década de 1980 las iglesias cristianas han venido realizando una serie de acciones concretas y profundas con el fin de socorrer, acompañar, solidarizarse y atender a un creciente número de víctimas que deja el conflicto en regiones y ciudades. Será un espacio donde se abordarán reflexiones en torno a las acciones realizadas por distintas iglesias cristianas (católica, protestantes, evangélicas y pentecostales), en la búsqueda de la paz y reconciliación en Colombia. Se armonizarán los testimonios y experiencias de memoria histórica, con la reflexión teológica, que animan al creyente a mantener la esperanza y avanzar en medio de las dificultades. El seminario que se transmitirá por las redes sociales del Episcopado @Episcopadocol y la la Comisión se Conciliación Nacional @ccncolombia se desarrollará bajo las siguientes líneas: 1. Profetismo y denuncia; 2. Diálogos y mediación; 3. Acompañamiento, resiliencia y construcción de culturas de paz. En un primer momento, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, intervendrá a propósito de las denuncias presentadas por parte de los obispos católicos sobre las crisis humanitarias y de derechos humanos que se han venido presentando en el país. Así mismo, el padre Eliecer Soto Ardila, secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional, ofrecerá la ponencia: ‘Iglesia, denuncia y protección a la sociedad civil: el caso de la Diócesis de Barrancabermeja y la toma paramilitar’; monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de Soacha, reflexión teológica del conflicto armado. Para asistir de manera presencial o conectarse al evento, deben regístrese en el siguiente link:

Mié 31 Ago 2022

SUBSIDIOS: Semana por la Paz 2022

Con el lema: "TERRITORIOS EN MOVIMIENTO POR LA PAZ - Reconociendo, Resignificando, Reivindicando", la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social y diversas organizaciones sociales regionales y de nivel nacional, avanzan con los preparativos de la 35ª versión de la Semana por la Paz, que se realizará del 4 al 11 de septiembre de 2022. En este contexto, el Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), uniéndose a esta jornada ha elaborado un material que contiene: Una guía litúrgica para la misa de apertura de la Semana por la Paz y el esquema de oración para las reuniones durante esta semana. DESCARGAR GUÍA LITÚRGICA AQUÍ DESCARGAR ESQUEMA DE ORACIÓN APERTURA DE REUNIONES AQUÍ Por qué el lema Recordemos que este año, sus organizadores le han dado fuerza a este lema "TERRITORIOS EN MOVIMIENTO POR LA PAZ - Reconociendo, Resignificando, Reivindicando", recordando que "los territorios expresan la diversidad y la vitalidad social, cultural y política del país; en estos se viven las tensiones, las conflictividades y los rigores de la violencia; pero también se manifiesta la esperanza, las resistencias y los esfuerzos valientes en la construcción de condiciones de vida digna: la paz se teje día a día desde los territorios". Piezas para redes sociales Los interesados en unirse a esta jornada, la oficina de comunicaciones del SNPS ha elaborado una serie de piezas y los copys de EXPECTATIVA de Semana por la Paz, que podrán ser publicados en las redes sociales de sus instituciones. DESCARGAR AQUÍ ¿Qué es la Semana por la Paz? Semana por la Paz es una movilización ciudadana cuyo objetivo es visibilizar el esfuerzo cotidiano de miles de personas, colectivos, organizaciones, instituciones, que trabajan en la construcción y consolidación de la paz, y de iniciativas que dignifiquen la vida en y desde los territorios. Se realiza en septiembre en el marco del 9, Día de los Derechos Humanos en Colombia y el Día de San Pedro Claver. En el 2022 se cumplirán 35 años de realizar de forma permanente y comprometida la Semana por la Paz, apoyando y visibilizando diversas iniciativas ciudadanas con acciones y mensajes acordes con el contexto y momento político del país, y fortaleciendo la conciencia social sobre la urgencia de construir en Colombia un proceso de paz plural, participativo, firme y duradero, con miras a la reconciliación nacional. Para sumarse a esta iniciativa comunicarse a través de [email protected]

Mié 31 Ago 2022

¡Abramos juntos Caminos de humanidad!

P. Rafael Castillo Torres - La paz no nacerá, ni nos llegará, espontáneamente de unas actitudes violentas. Una cosa es la paz que se firma… y otra son las paces territoriales. Ambas muy necesarias. Los desaciertos que hemos tenido hasta hoy, sólo han traído enormes retrocesos que han contribuido, en gran manera, al dominio territorial que hoy tienen las estructuras mafiosas y las organizaciones criminales. Organizaciones que nos han mostrado, con su accionar, que sí son capaces de paralizar y de controlar, tanto las pequeñas comunidades de la Colombia de bien adentro, como cualquiera de nuestras principales ciudades capitales. Verbigracia la ciudad de Barranquilla. La paz verdadera requiere un clima social, propicio. ¿Qué actitudes concretas deberíamos asumir en aras de poder superar “la torpeza de la pasionalidad política” que ha acompañado por décadas nuestra Nación? 1. Rechacemos, no solo interiormente, sino también de manera pública, los crímenes de los violentos. Nadie puede identificarse con sus objetivos que hoy golpean cobardemente la vida de soldados y policías. Nuestra conciencia antecede todo. Defendamos, unánimemente, nuestras instituciones, la vida y los derechos fundamentales de la persona. 2. Demostremos a los violentos y a los enemigos de la paz, cuál es la voluntad de esa Colombia profunda, sola y abandonada, que no solo vive en el purgatorio de su pobreza, sino también en el infierno de su miseria. Esos grupos creados para asesinar líderes sociales, al igual que todos los actores armados ilegales y quienes dentro del Estado, de manera equivocada, pretendan reactivar prácticas ignominiosas, deben entender que no pueden seguir actuando contra nuestra voluntad. 3. Tengamos claridad sobre la asignatura que está pendiente: Pasar de un acuerdo firmado, a una paz en permanente construcción. Esta paz es más importante que el gobierno de turno y que el saliente y que la polarización en el Congreso. Es una paz que está por encima de los intereses particulares y de las pretensiones partidistas de aquellos que no se ruborizan ni sienten vergüenza. No es justo impedir la paz, dificultarla o retrasarla. Aprovechemos como conviene los aires los buenos propósitos de dialogo y de reconciliación. 4. Aprendamos de San Oscar Arnulfo Romero, quien siempre buscó resolver los problemas de su pueblo por las vías dignas del ser humano, por caminos de humanidad. Dios no nos creó para vivir en la violencia y en el odio, sino para que nos entendiéramos buscando lo mejor para todos. 5. Apoyemos y defendamos los acercamientos y entendimientos que nos alejen del enfrentamiento destructor. Renunciemos a los extremismos faltos de realismo y que no ayudan. Dejemos de lado las reacciones viscerales y sus consignas de odio y venganza. 6. Persistamos en la búsqueda de la verdad. No la deformemos por intereses partidistas, ni la sacrifiquemos por ninguna estrategia. La mentira impide el entendimiento y la ceguera genera violencia. La paz la transitamos por caminos objetivos procurando esclarecer las razones enfrentadas, lo cual nos exige creer en la justicia transicional, que sí es justicia. 7. Introduzcamos, como nación, nuestra capacidad de perdonar. De la nobleza del perdón, nos llegarán las buenas energías para construir nuestro futuro de nación. Oremos al Dios de la Paz por estas intenciones. Padre Rafael Castillo Torres Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas colombiana

Mié 31 Ago 2022

La XXXV Semana por la Paz: ¡Territorios en Movimiento por la Paz!

Por: P. Rafael Castillo Torres - Del 4 al 11 de septiembre los colombianos celebramos la Semana por la Paz, como un escenario de múltiples encuentros y a múltiples niveles en el que la movilización social territorial hará visible aquellos procesos y esfuerzo de personas, organizaciones y comunidades, que trabajan por el logro de la paz, la resolución pacífica de los conflictos y la construcción de iniciativas que dignifican la vida. No hay duda que Colombia vive momentos de esperanza en medio de las expectativas que se han generado con el nuevo gobierno, siendo nuestra mayor esperanza, en esta transición de la Nación, la generación de condiciones ciertas para la reconciliación y la paz con el concurso de todos los actores que creemos que si bien la Patria es un don… la Nación es una tarea. Los discípulos misioneros, seguidores de Jesús, estamos llamados, durante todo el mes de septiembre y de manera muy especial en el marco de la Semana por la Paz, a celebrar, desde nuestra espiritualidad, identidades culturales, saberes comunitarios y procesos territoriales la cultura del encuentro que nos permita acercar orillas y construir puentes de civilidad que se puedan andar, confiadamente, en ambas direcciones. ¿No será este el camino más acertado de crecer en la sinodalidad como estilo de vida en la búsqueda permanente de la paz y de la reconciliación? En este esfuerzo, de hace ya varias décadas, de celebración de la Semana por la Paz, nuestro propósito no ha sido otro que responder a una pregunta esencial: ¿Cómo vivir bien estando juntos en nuestros territorios y fructificando cada uno, con su familia, allí donde Dios nos sembró? Es en la comunidad donde se sitúan todos los saberes que deben servir a la felicidad personal, comunitaria y social. Esta semana por la paz tiene como lema: “Territorios en movimiento por la paz- reconociendo, resignificando y reivindicando”. Es un lema que nos invita a reconocer que Colombia es un país de regiones en las que, no sólo hay una tierra como espacio geográfico, sino también un territorio que es su geografía humana con todos sus valores compartidos y también unas territorialidades que son ese entramado de relaciones y de acuerdos que enmarcan sus identidades y su ethos cultural. Territorios en movimiento quiere decir fundamentalmente que, desde la palabra que nos congrega vamos a deliberar, entre todos, la región que soñamos y la Colombia que queremos. Será un reflexionar juntos sobre ese conjunto de valores que nos llenan de sentido, pero también sobre aquellas instituciones para la convivencia social y la construcción del bienestar colectivo. Desde la Colombia profunda, la que el Papa Francisco llama periferias existenciales, el mayor clamor que sube hasta el centro de la Nación es el cuidado de su gente. Cuidar su Pueblo es el supremo valor político que todo presidente y su gobierno están llamados a respetar. Es función del Estado cuidar la vida y medios de vida de los ciudadanos, lo cual va más allá de la economía; cuidar también la justicia en estos contextos de corrupción e impunidad, así como la participación y la debida atención a las necesidades de los ciudadanos en las diferentes instancias de su vida personal, comunitaria y social. Movilizar territorios es reconocer que nuestra sociedad colombiana no podrá crecer en humanidad sobre la falta de cuidado, de justicia y de igualdad. Y todo ello porque la justicia y el cuidado han sido bienes escasos de nuestra historia de Nación. Una sociedad no cuidada e injusta será siempre violenta producirá violencia y sufrirá violencia. Nuestra esperanza es que durante esta semana nos demos la oportunidad de reconocer que Colombia necesita generosidad, cooperación y diálogo, comunicación libre. En una palabra, los valores que construyen la amistad y la fraternidad social. (Fratelli Tutti # 66). Valoremos que hoy somos una Nación que respira aires de esperanza. Y lo hace desde sus movimientos sociales de jóvenes y mujeres, de campesinos y artesanos de la vida, desde sus comunicadores populares que cada vez más democratizan la palabra, desde los obreros y desde las empresas que se abren a la nueva genialidad de ser comunidad de personas. Queremos vivir lo social y lo solidario como un nuevo paradigma que nos señale un norte. Sólo nos queda una disyuntiva: reforzar el nuevo paradigma esperanzador o correr el riesgo de que lo peor se haga posible, y lo posible, probable. A quienes profesamos una fe y nos consideramos discípulos y misioneros de Jesús, los invitamos, en el marco de esta Semana por la paz a reconocer que el agua brota con mayor fuerza cuando viene de la profundidad, lo cual significa que todo lo debemos hacer con espiritualidad. Queremos invitar a cada familia, pequeña comunidad, parroquia, Zona o Vicaría de Pastoral, movimiento religioso, congregación religiosa a que, en esta Semana por la Paz, firmemos este manifiesto que les proponemos inspirado en la Palabra de Dios que es luz para nuestros pasos. En primer lugar, lo vamos a reflexionar y a meditar hasta apropiarnos de él. Luego, en un acto simbólico, lo vamos, todos, a firmar como signo de comprimo ante Dios, ante la comunidad y como signo de Esperanza para una Nación creyente que confía y espera en su Señor. Manifiesto por la Paz y la Convivencia 1. Nos alegraremos con los que se alegran y lloraremos con los que lloran. (Rom. 12,15). 2. Nos pondremos de acuerdo para que no haya divisiones entre nosotros y así podamos vivir en perfecta armonía. (1Cor. 1,10). 3. Haremos de nuestras conversaciones un momento agradable y de buen gusto, sabiendo cómo tratar a cada uno (Col. 4,6). 4. No nos vamos a morder ni mucho menos a devorar, para no destruirnos los unos a los otros. (Gál. 5,15). 5. Nos ayudaremos mutuamente a llevar las cargas, así cumpliremos el mandato solidario de Jesús. (Gál. 6,2). 6. Nos vamos a soportar mutuamente con caridad. Tratando de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz. (Ef. 4,2-3). 7. Nos comprometemos a no pronunciar palabras que no edifican. Evitaremos la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad (Ef. 4,29-31). 8. Consideraremos a los demás como superiores a nosotros mismos. No buscaremos nuestro propio interés sino el interés de los demás. (Flp. 2,3-4). 9. Ninguno de nosotros pretenderá devolver mal por mal. Nos esforzaremos por hacer siempre el bien. Estaremos siempre alegres y oraremos sin descanso (1Tes. 5,15-17). 10. Evitaremos las cuestiones carentes de sentido: estamos convencidos de que solo traen grandes altercados. Como servidores de Dios procuraremos ser amables con todos. (2Tim. 2,23-24). Finalizada la proclama del manifiesto y antes de su firma, todos y todas, haremos esta suplica en cada rincón familiar y comunitario: “Señor llévame de la muerte a la vida y de la falsedad a la verdad. Llévame de la desesperación a la esperanza y del miedo a la confianza. Llévame del odio al amor y de la guerra a la paz. Permite, señor, que la paz llene nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y a Colombia entera. Amén. Padre Rafael Castillo Torres Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas colombiana